Carta de presentación: ejemplos y plantillas gratuitas

Por qué sigue importando en 2025

Aunque el mercado laboral ha cambiado muchísimo en los últimos años, la carta de presentación mantiene su valor. No se trata de repetir lo que ya dice tu CV, sino de darle contexto y personalidad a tu candidatura. Es tu oportunidad para explicar por qué ese trabajo específico te interesa, qué te motiva de esa empresa en concreto y cómo encajas en lo que están buscando.

Los reclutadores reciben decenas de currículums que, sobre el papel, cumplen los requisitos. Cuando dos candidatos tienen experiencia similar, la carta de presentación puede inclinar la balanza. Les ayuda a entender quién eres más allá de las fechas y los cargos, y eso cuenta.

Qué debe incluir una buena carta

Empezar bien es fundamental. El saludo tiene que ser directo y, si puedes, personalizado con el nombre del responsable de selección. "Estimado equipo de Recursos Humanos" funciona si no tienes más información, pero investigar un poco en LinkedIn para encontrar a quién dirigirte suma puntos.

En el primer párrafo tienes que enganchar rápido. Di qué puesto te interesa y cómo te enteraste de la vacante. Si alguien de la empresa te recomendó o si sigues su trabajo desde hace tiempo, menciónalo. Ese detalle demuestra interés genuino.

El cuerpo de la carta es donde te juegas todo. Aquí conectas tu experiencia con lo que piden. No hagas un resumen de tu CV punto por punto. Escoge dos o tres logros relevantes y cuenta cómo esas experiencias te preparan para este rol. Si la oferta busca alguien con capacidad de trabajar en equipo, explica brevemente un proyecto donde coordinaste con otros departamentos y qué se consiguió.

También es el momento de mostrar que conoces la empresa. No necesitas un párrafo entero de investigación, pero una frase que refleje que entiendes su sector, sus valores o sus objetivos recientes hace que tu carta no parezca un copiar y pegar. Si están expandiéndose a nuevos mercados y tú tienes experiencia en internacionalización, conéctalo.

El cierre tiene que ser proactivo pero sin sonar desesperado. Agradece el tiempo dedicado a leer tu candidatura y muestra disposición para ampliar la información en una entrevista. Evita las despedidas demasiado formales que suenan robóticas. Un "Quedo a tu disposición para cualquier consulta" funciona mejor que fórmulas del siglo pasado.

Errores comunes que debes evitar

El mayor error es la carta genérica. Si mandas exactamente el mismo texto a diez empresas diferentes cambiando solo el nombre, se nota. Los reclutadores tienen experiencia leyendo estas cosas y detectan al instante cuando algo no está personalizado.

Otro fallo típico es extenderse demasiado. Tu carta no debería superar una página. Si el reclutador tiene que hacer scroll más de una vez, probablemente deje de leer. Ve al grano y sé concreto.

Cuidado con el tono. Tiene que ser profesional pero humano. Si suenas como un manual corporativo, aburres. Si te pasas de informal, puedes dar una impresión poco seria. Busca el equilibrio: cordial, cercano, pero respetando el contexto profesional.

Las faltas de ortografía son inaceptables. Repasa varias veces, usa correctores y pide a alguien que lo lea antes de enviarlo. Un error así puede hacer que descarten tu candidatura sin siquiera mirar tu CV.

Plantillas que funcionan

Tener una plantilla base te ahorra tiempo, pero recuerda que siempre hay que adaptarla. Una estructura efectiva podría ser esta:

Empieza con tus datos de contacto en la parte superior, igual que en tu CV. Debajo, la fecha y los datos de la empresa o la persona a quien diriges la carta.

Saludo personalizado seguido de una introducción que mencione el puesto y dónde viste la oferta. Si alguien te refirió, aquí va.

Dos o tres párrafos centrales donde conectas tu experiencia con sus necesidades. Usa ejemplos concretos y resultados medibles cuando sea posible. Si aumentaste la eficiencia de un proceso, di cuánto. Si gestionaste un presupuesto, menciona la cifra si es relevante.

Un párrafo sobre por qué esa empresa específicamente te interesa. Esto demuestra que has investigado y que no estás enviando tu candidatura a ciegas.

Cierre agradeciendo y expresando interés en continuar la conversación. Firma con tu nombre completo.

Si quieres profundizar más en técnicas específicas, te puede ayudar nuestra guía sobre cómo escribir una carta de presentación efectiva donde entramos en más detalle sobre cada sección.

Ejemplos según tu situación

Tu carta cambia según el momento profesional en que te encuentres. Si acabas de terminar tus estudios y tienes poca experiencia laboral, enfócate en proyectos académicos relevantes, prácticas que hayas hecho o habilidades transferibles que desarrollaste en otros contextos.

Si estás cambiando de sector, necesitas explicar el por qué del cambio y demostrar que, aunque tu experiencia sea diferente, tienes competencias aplicables al nuevo campo. Aquí es donde los logros transversales brillan: liderazgo, resolución de problemas, gestión de proyectos.

Para posiciones senior, la carta debe reflejar visión estratégica. No te limites a contar qué hiciste, sino el impacto que tuviste en la organización. Los reclutadores buscan entender cómo piensas y cómo podrías aportar a ese nivel.

El tema del formato y el envío

La mayoría de cartas de presentación se envían por email, así que el formato importa. Si la adjuntas como archivo separado, PDF es lo más seguro. Si la incluyes en el cuerpo del correo, que sea la primera parte del mensaje, antes de cualquier saludo adicional.

El asunto del email también cuenta. Algo como "Candidatura para [puesto] - [Tu nombre]" es claro y profesional. Evita asuntos vagos tipo "Solicitud de empleo" que no aportan información.

Cuando la empresa usa una plataforma de aplicación online, lee bien las instrucciones. Algunas tienen campos específicos para la carta, otras te dejan adjuntarla. Asegúrate de seguir el proceso exacto que indican.

Usando la tecnología a tu favor

Las herramientas de inteligencia artificial pueden darte ideas o ayudarte con borradores iniciales, pero tu carta final tiene que sonar a ti. Si decides usar IA, edita el resultado hasta que refleje tu voz y tu experiencia real. Los reclutadores experimentados detectan textos generados automáticamente que no han sido personalizados.

Si te interesa explorar cómo la tecnología puede agilizar este proceso sin perder autenticidad, echa un vistazo a cómo usar IA para crear tu curriculum, donde explicamos el equilibrio entre aprovechar herramientas digitales y mantener tu toque personal.

La carta como parte del conjunto

Tu carta de presentación no existe aislada. Funciona junto con tu curriculum vitae profesional y tu perfil de LinkedIn. Los tres tienen que contar la misma historia de manera coherente. Si en tu carta mencionas un logro específico, asegúrate de que también aparece en tu CV. Si dices que dominas ciertas herramientas, que estén listadas en tu perfil.

La consistencia genera confianza. Los reclutadores cruzan información, y cualquier contradicción levanta dudas sobre tu candidatura.

Escribir una buena carta de presentación lleva tiempo, pero es una inversión que vale la pena. No se trata de crear un documento perfecto y universal, sino de adaptar tu mensaje a cada oportunidad que realmente te interese. Cuando lo haces bien, no solo demuestras tus capacidades profesionales, también muestras que te importa ese trabajo en particular. Y eso, al final, es lo que hace que un reclutador quiera conocerte. Ánimo con tu búsqueda, la oportunidad adecuada llegará.